Canciones para ligar

Nos enviamos canciones por la misma razón que dejas que esa pecosa de ojos grandes se baje del metro todas las mañanas a las 7.48am sin que tu hayas dicho esta boca es mía; por esas dudas que nos atacan frente al portal, cuando detectas que él está acojonado, tú tonteas con las llaves y te pones en lo peor, empiezas a sospechar que hoy tampoco es el día, que si no te la juegas os volvéis a quedar sin beso, que esta noche va a ser como las anteriores y te va a tocar imaginártelo y ponerle banda sonora tú solita dándote cabezazos contra la almohada.

Nos enviamos canciones porque te flaquean las piernas nada más intuir el momento y porque para él tu último escalón es terreno vedado, en ese peldaño comienzan todos los problemas, el fuego a discreción. Porque tú lo tienes claro, tú no eres de las que da el primer paso, tú eres como él, de los que envían canciones y nunca las escuchan juntos, de los que no salen de la zona de confort ni ciegos de Jägermeister, de los que rumbo a Bangkok meten un jersey en la maleta -por si acaso-. De los previsores, las mosquitas muertas, en fin, de los perdedores.

NOTTING HILL . ESPECTACULOS CINE . FOTO CLIVE COOTE .

Nos enviamos canciones porque cuando llega la hora de verdad, el día D; cuando la despedida es inminente y las lágrimas te delatan en esa terminal hostil, en ese andén abarrotado de futuros remordimientos y lamentaciones, sigues sin ser capaz de pronunciar palabra. Ya te pondrás los cascos de vuelta a casa.

Nos las dedicamos porque es más seguro vivir en diferido, porque es más fácil intentarlo con la poesía de otros, y que cada uno interprete lo que quiera, yo aquí lo dejo todo dicho, en este estribillo. Tienes razón, hay que ser prudente, ya te la ganarás luego con una de Radiohead. Tú a tu ritmo. No hay prisa.

Nos enviamos canciones porque nos cuesta pedir perdón y ya hay otros que se disculparon escribiendo una canción. Porque tú no tienes la voz rota ni sabes tocar la guitarra, y ya has desafinado tantas veces que… Que pasas de subirte al puto karaoke a hacer el ridículo.

Nos enviamos canciones aferrados al mismo canguelo por el que ligamos a través de Tinder o esperamos a que salte el contestador, suene la alerta de abismo después de la bienvenida y solo se escuche un suspiro sin paracaídas.

Nos enviamos canciones porque te la imaginas tumbada en la cama, con las ventanas abiertas de par en par escuchando lo vuestro en bucle y hasta el delirio, concentrada en adivinar lo que le deberías decir; porque crees que durante un instante, mientras corre por El Retiro atravesando el parque sin escuchar nada más que esos acordes, se parará el tiempo para que piense en ti.

Pero créeme cuando te digo que no todo vale, y que llegado el momento, no te salvarán ni las canciones; que no siempre habrá una estrofa, ni podrás tararear unos puntos suspensivos, que cuando menos te lo esperes, se acabarán los bis y esa noche será la última frente a su portal.

Así que deja de diseñar playlist en Spotify para que él crea que eres la tía más cool que ha conocido, deja de pensar que descodificará lo indescifrable, y a ti que no se te ocurra mencionar a Radiohead.

Aquí tienes.

No te hagas el interesante sopesándolas como estado de Facebook ni se las envíes por Whatsapp como enlace mudo a horas intempestivas.

Ten agallas.

Al menos dile que es para ella.

Al menos ábrele la puerta. 

img_1884

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s